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sábado, 13 de marzo de 2010

Qué es Análisis Transaccional?

El Análisis Transaccional es una teoría de la personalidad y de las relaciones humanas con una filosofía propia que, en la actualidad, se aplica para la psicoterapia, el crecimiento y el cambio personal u organizacional en numerosos campos. Sus conceptos se expresan por medio de un vocabulario sencillo y original buscando ante todo la comprensión de los fenómenos por parte de todos (profesionales y clientes). Sus modelos de análisis son universales. Sus explicaciones son intencionadamente fáciles y próximas a las vivencias inmediatas de las personas.

El Dr. Eric Berne (1910-1970), médico psiquiatra, fue el fundador, principal creador e innovador del Análisis Transaccional. Elaboró su modelo a partir de sus observaciones en la psicoterapia de grupo a principios de los años cincuenta. En su elaboración reconoce la influencia de sus maestros Paul Federn y Erik Erikson, con quienes se psicoanalizó. Siempre fue respetuoso con las teorías psicoanalíticas en las que se formó. Se rodeó de un equipo de colegas y organizó regularmente unos seminarios en San Francisco, California, para compartir sus experiencias como terapeutas de grupo y con vistas a desarrollar un modelo de "psiquiatría social" basada en el estudio de las interacciones entre las personas, que llamó Análisis Transaccional.

Esta investigación continuó gracias a la ITAA (Asociación Internacional de Análisis Transaccional) fundada por el mismo E. Berne y ha permitido profundizar ciertos conceptos del Análisis Transaccional o aportar desarrollos diferentes dentro de la teoría.


Filosofía y principios del Análisis Transaccional:

La filosofía del Análisis Transaccional, basada en la filosofía humanista, parte del principio de que “todos nacemos bien”. Berne decía metafóricamente “todos nacemos príncipes y princesas”. Después en nuestras relaciones con los demás tomamos decisiones auto-limitadoras con las que nos convertimos en “sapos o ranas encantadas”. Pero básicamente "Yo estoy bien (OK) - Tú estas bien (OK)" como persona. Soy una persona digna de confianza y respeto básico en mi mismo y en el otro.

El segundo principio en que se basa el AT es que todos tenemos un cierto potencial humano determinado por los condicionamientos genéticos, circunstanciales de salud, y sociales de origen y procedencia, pero un cierto potencial humano, que podemos desarrollar.

Las limitaciones externas al desarrollo de nuestro potencial humano, y sobre todo las limitaciones internas decididas tempranamente, producen la infelicidad, la auto-limitación de las habilidades personales para resolver problemas y enfrentarnos a la vida y en definitiva la patología. De modo que yo soy responsable de mi vida y decido lo que es bueno para mí.

El tercer principio en que basa su filosofía el A.T. es que todos podemos cambiar en pos de la autonomía y tenemos los recursos necesarios para hacerlo. Estos recursos pueden ser personales o relacionales e incluyen la posibilidad de tomar nuevas decisiones más auto-potenciadoras.


La meta del Análisis Transaccional es la autonomía que se define por:

- La consciencia o capacidad de distinguir la realidad de la fantasía interna proyectada sobre lo que me pasa o lo que sucede.

- La espontaneidad o capacidad de expresar mis propios pensamientos, sentimientos y necesidades y de actuar en consecuencia, viviendo para sí.

- La intimidad o capacidad de abrirme al otro, estar próximo, cercano y ser auténtico con el otro con reciprocidad.

Algunos analistas transaccionales como Carlo Moiso añaden a estas tres capacidades una más:

- “La ética o capacidad de elegir actuar en cada contexto respetando los propios valores asumidos” -


El Análisis Transaccional es un modelo decisional de la personalidad que permite:

Comprender como entramos en relación con los otros, lo que buscamos en nuestras relaciones y cuales son nuestras raíces ocultas qué nos hacen reaccionar de manera repetitiva.

Sentir y tomar conciencia de qué es lo que pasa en nosotros y por tanto de que necesitamos, deseamos y de cuales son nuestras metas.

Actuar y tomar la iniciativa para poner en marcha los cambios personales, relacionales u organizacionales.

Fuente: A.N.T.A.L (Asociación Argentina de Análisis Transaccional)

El poder del ahora

En tanto eres incapaz de acceder al poder del Ahora, cada dolor emocional que experimentas deja detrás de sí un residuo de dolor que vive en ti. Se mezcla con el dolor del pasado, el cual ya esta allí, y se instala en tu mente y en tu cuerpo. Esto, por supuesto, incluye el dolor que sufriste en tu niñez, causado por la inconciencia del mundo dentro del cual naciste.

El dolor acumulado es un campo energético negativo que ocupa tu cuerpo y tu mente. Si lo piensas como una entidad invisible con su propio derecho a existir, te estás acercando bastante a la realidad. Es el cuerpo del dolor emocional. Tiene dos formas de ser: dormido y activo. Un cuerpo-dolor puede permanecer dormido un 90% del tiempo. Sin embargo, en una persona profundamente infeliz, puede estar activo en un 100% del tiempo. Algunas personas viven casi enteramente a través de su cuerpo-dolor, mientras que otras tal vez lo experimenten solamente en ciertas situaciones, tales como en vínculos íntimos, o situaciones ligadas con pérdidas pasadas o abandonos, heridas físicas o emocionales, etc. Cualquier cosa puede dispararlo, particularmente si resuena con un patrón de dolor de tu pasado. Cuando está listo para despertarse de su estado de sueño, incluso un pensamiento o un inocente comentario hecho por alguien cercano a ti puede activarlo.

Algunos cuerpos-dolor son tremendamente desagradables pero relativamente inofensivos, por ejemplo, como un niño que no para de lloriquear. Otros son monstruos viciosos y destructivos, verdaderos demonios. Algunos son físicamente violentos, muchos otros son emocionalmente violentos. Algunos atacarán a personas cercanas o de tu entorno, mientras que otros te atacarán a ti, su huésped. Los pensamientos y los sentimientos que tienes acerca de tu vida se vuelven entonces profundamente negativos y autodestructivos. Las enfermedades y los accidentes muy a menudo son creados de ésta forma. Algunos cuerpos-dolor llevan a sus huéspedes al suicidio.

… Estate atento a cualquier signo de infelicidad en ti mismo, en la forma que sea – podría ser el cuerpo-dolor que se está despertando. Esto puede tomar la forma de irritación, impaciencia, un estado de animo sombrío, un deseo de lastimar, furia, queja, depresión, una necesidad de tener un drama en tu vínculo, y así. Agárralo en el momento en que se despierta de su estado de sueño.

El cuerpo-dolor quiere sobrevivir, tal como cualquier otra entidad que existe, y sólo puede sobrevivir si consigue que tú, inconscientemente, te identifiques con él. Entonces él puede levantarse, conquistarte, “convertirse en ti”, y vivir a través de ti. Él necesita conseguir su “comida” a través de ti. Él se alimentará de cualquier experiencia que resuene con su propia energía, cualquier cosa que cree un poco más de dolor en la forma que sea: furia, destructividad, odio, duelo, drama emocional, violencia e incluso enfermedad. De modo que el cuerpo-dolor, cuando te ha conquistado, creará una situación en tu vida que refleja de vuelta su propia frecuencia de energía para alimentarse de ella. El dolor sólo puede alimentarse de dolor. El dolor no puede alimentarse de dicha. Le resulta bastante indigesta.

Una vez que el cuerpo-dolor te ha conquistado, tú quieres más dolor. Te conviertes en una víctima o en un perpetrador. Quieres provocar dolor o quieres sufrir el dolor, o ambos. En realidad no hay mucha diferencia entre los dos. Tú no estás conciente de esto, por supuesto, y clamarás vehementemente que no deseas el dolor. Pero mira de cerca y encontrarás que tu pensamiento y tu actitud están diseñados para mantener el dolor, para ti y para otros. Si ESTUVIERAS verdaderamente conciente de ello, el patrón se disolvería, porque desear más dolor es locura, y nadie puede estar loco concientemente.

El cuerpo-dolor, el cual es la sombra oscura proyectada por el ego, en realidad le tiene miedo a la luz de tu conciencia. Tiene miedo de que lo descubran. Su supervivencia depende de tu identificación inconsciente con él, así como de tu miedo inconsciente a enfrentar el viejo dolor que vive en ti. Pero si no lo enfrentas, si no traes la luz de tu conciencia hacia el dolor, serás forzado a vivirlo una y otra y otra vez. El cuerpo-dolor puede parecerte como un monstruo peligroso al que no puedes soportar mirar directamente, pero te aseguro que es un fantasma insustancial que no puede permanecer frente al poder de tu presencia.

Algunas enseñanzas espirituales declaran que todo dolor es en última instancia una ilusión, y eso es cierto. La pregunta es: ¿Es eso cierto para ti? Una mera creencia no lo convierte en realidad. ¿Quieres experimentar dolor por el resto de tu vida y seguir diciendo que es una ilusión? ¿Eso te libera del dolor? Lo que nos ocupa en este caso es, cómo puedes hacer para darte cuenta y REALIZAR esta verdad – o sea, hacerla real en tu propia experiencia.

Así que el cuerpo-dolor no quiere que tú lo observes directamente y lo veas tal cual es. El momento en que lo observes, siente su campo energético dentro de ti, y lleva tu atención hacia eso, entonces la identificación se rompe. Una dimensión de conciencia superior ha entrado. Yo la llamo PRESENCIA. Ahora tú eres el testigo o el observador del cuerpo-dolor. Esto significa que ya no puede usarte simulando ser tú, y ya no puede alimentarse a través de ti. Has encontrado tu mayor fuente de fuerza interior. Has accedido al poder del Ahora.

Eckhart Tolle

Para pasar de víctima a protagonista de la vida

"¡¿No viste lo que me hizo?! ¡¿Cómo queres que no lo insulte?! ¡Si me faltas el respeto, no esperes que yo te respete! Reaccionar no está ni bien ni mal. El tema es que nos saca de foco y genera resultados muy poco efectivos", sostiene el doctor Daniel Sidelski.

"Esto sucede porque desde esta lógica uno no tiene nada que ver con los problemas; todas sus dificultades, desgracias y mala suerte son culpa de alguien que no hizo lo que debía hacer. Puede ser su jefe, su pareja, un automovilista, el gobierno, la naturaleza, el destino, Dios. Por esta razón, al habitante de este nivel de sabiduría lo llamamos la víctima. Su contraparte es el protagonista", agrega.

Sidelski es médico psiquiatra, especializado en psicoterapia sistémica, hipnoterapia ericksoniana, coacher y autor de Estrés y Coaching profundo. Para pasar de víctima a protagonista de la vida .

"Entrando más en tema, diremos que socialmente todos compartimos una serie de creencias denominadas paradigmas culturales. La cultura occidental se halla anclada en tres paradigmas básicos: tener razón, objetividad -esto es que hay una única verdad- y deber ser.

Para la víctima lo más importante para ser exitoso en la vida consiste en tener razón, que siempre sea yo y no el otro el que tenga razón. ¿Se imagina cuánta energía desperdiciada en innumerables oportunidades sólo para ganar una conversación? Ser víctima significa preferir ser inocente a ser efectivo. No asumir la responsabilidad de nuestros actos, encontrar siempre un culpable por lo que nos pasa. El problema es que es una actitud totalmente inconsciente, porque si le preguntamos a alguien qué prefiere, seguramente nos dirá que prefiere ser efectivo.

-¿Cómo vive la víctima el segundo paradigma, la objetividad?

-Significa que hay una única verdad, no considera que existe la posibilidad de que otra propuesta también pueda ser útil para lo que se quiere lograr. Lo que en el fondo manifiesta es: Yo te voy a decir cómo son las cosas; tomá nota, porque esto es así y si vos pensás algo diferente es porque estás equivocado y encima no te das cuenta . La consecuencia inevitable de esta manera de ver el mundo es que transformamos nuestras discrepancias en agresiones, y por consiguiente, se torna muy difícil trabajar en grupo o convivir armónicamente. En cuanto al deber ser, la víctima está firmemente instalada en la creencia de que las demás personas, y los acontecimientos, deberían comportarse de esa única verdad que sólo ella puede ver. Que el mundo cambie para estar mejor; el mundo, no nosotros.

-¿Cuál es la actitud del protagonista?

-Para el protagonista, más importante que tener razón es ser efectivo, y ser efectivo es conseguir lo que se está buscando. Veamos un ejemplo: imagine que va con su familia por una ruta y un automóvil viene a gran velocidad, se cruza de carril y lo pasa. Es obvio que usted tiene razón, pero desde la lógica de la víctima es importante darle una lección al automovilista imprudente. Entonces acelera, lo alcanza y luego, casi rozándolo, lo pasa. Es decir, para demostrarle que está equivocado pone en peligro la vida de los suyos. En cambio para el protagonista, lo importante es alcanzar lo que se propuso, pasar un rato agradable con sus seres queridos y no puede ser que un imprudente ponga en peligro la vida de todos. Por otra parte, cree que existen tantas verdades como personas, y cuando está en una conversación en la que otra persona opina diferente evalúa si algo de lo que el otro dice puede resultar de utilidad para su vida. Como consecuencia, transforma las diferencias en oportunidades para crecer y profundizar las relaciones, contribuye a crear un clima de encuentro y colabora en vez de confrontar.

-¿Qué significa deber ser para el protagonista?

-Lo vive como un querer ser. En cambio la víctima se niega a elegir, trata de parecerse lo más posible a un modelo impuesto. El protagonista, por su parte, se pregunta: ¿cómo quiero ser yo? Se reinventa, piensa que puede ser distinto. Toma contacto con sus valores y tiene presente en su conciencia qué es importante y esto pasa a ser su norte. En lugar de exigirle a su pareja que sea más cariñosa, indaga cuál es la lógica de su comportamiento y propone alguna opción que tenga en cuenta lo que los dos quieren.

-¿Qué es el coaching profundo?

-Un encuentro orientado a activar, mediante preguntas, la sabiduría que está presente en el interior de toda persona para incrementar su efectividad y así lograr objetivos claramente delineados. En el encuentro, el coach pregunta a la persona dónde está y adónde quiere llegar, qué objetivo quiere alcanzar. Cuando esto está aclarado le pide permiso para cuestionar su visión de las cosas y así, a través del diálogo, el propio paciente va creando y descubriendo nuevas posibilidades hasta lograr la meta. Justamente, una de las funciones del coaching profundo es hacer que la víctima abandone su actitud de dependencia y asuma la del protagonista.

-Una reflexión final

-Siempre me preocupó la educación, porque la educación es el futuro. Y si me preguntan cómo deberíamos educar, mi respuesta es que la enseñanza debe estar basada en ejercitar el libre albedrío. Entrenando a los chicos y los jóvenes en tomar decisiones y asumir sus consecuencias.